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Subiendo hasta las piedras sagradas

En los cerros orientales existen varios senderos para hacer caminatas ecológicas que desintoxican el cuerpo y desafían la cabeza.

En los cerros orientales existen varios senderos para hacer caminatas ecológicas que desintoxican el cuerpo y desafían la cabeza.

En los cerros orientales existen varios senderos para hacer caminatas ecológicas que desintoxican el cuerpo y desafían la cabeza. Esta vez, narramos la subida por Horizontes–Las Moyas, el recorrido más empinado de la cadena montañosa.

Por: María Antonia León.

El cuento de los cerros

Hace cincuenta millones de años los cerros orientales albergaban un gran número de especies de flora y fauna, con bosques de alisos, juncos, lagunas, laderas escarpadas y zonas de páramo. El ecosistema evolucionó y con el tiempo sirvió de lugar de asentamiento para varios grupos indígenas.

 En 1520 esta riqueza natural empezó a disminuir para cumplir con las demandas de recursos, como madera y arena, de los primeros pobladores. El Parque Nacional se inauguró en 1933: fue la primera zona de la ciudad que unía armónicamente el área rural con el casco urbano. Diez años después, los cerros fueron declarados una reserva ambiental.

Desde entonces, han sido varias las iniciativas que se han adelantado para su conservación, pero la expansión urbana sigue siendo inminente: hay lugares donde las construcciones alcanzan los 3.200 metros sobre el nivel del mar. Las plantaciones de especies introducidas, como los eucaliptos, y las quemas que se producen, también deterioran este importante ecosistema.

Labores de conservación

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Varias instituciones unen esfuerzos para conservar y restaurar zonas de la cadena montañosa, pero una parte fundamental de este trabajo es integrar a los bogotanos para que desarrollen conciencia cívica y sentido de pertenencia por los cerros orientales, que además de proveer agua, oxígeno y biodiversidad, son un símbolo vital de la ciudad.

En una edición pasada recorrimos los senderos de la reserva Venado de Oro, ubicados en el centro de la ciudad y operados por el Instituto Humboldt. Esta vez nos fuimos hacia el norte, donde la Fundación Cerros de Bogotá también trabaja para recuperar la reserva y tiene habilitado el sendero Horizontes – Las Moyas. Lo recorrimos.

 

El desafío de la subida

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El primer reto es encontrar la dirección que indica el punto de partida. La ubicación es en la parte alta de Los Rosales. En Google Maps aparece como “Umbral Cultural Horizontes”, el nombre de la reserva. El ingreso se identifica por unas escaleras de madera, algo escondidas, que permiten subir hasta un camino amplio, donde unos letreros improvisados invitan a cuidar el sendero y a no arrojar basura.

Desde allí se sigue por un camino reconocible, pero sin ningún tipo de señalización. El sendero está habilitado todos los días, pero los fines de semana cuenta con acompañamiento de la policía. Los caminantes suben y bajan permanentemente: jóvenes, niños, adultos y hasta personas de la tercera edad con muy buen estado físico se entregan a esta aventura.

Para alguien que no hace ejercicio de manera regular, el camino es exigente. Los primeros veinte minutos la caminata es suave, hasta que se llega a las primeras rocas y es necesario dar pasos cuidados, sin retirar la mirada del suelo. A la mitad del recorrido comienzan a aparecer las primeras escarpadas. La fuerza de las piernas se pone a prueba.

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“Es un plan para desintoxicarse física y visualmente de la ciudad, del smog y de la rutina. Se trata de un sendero que exige bastante físicamente y uno debe estar atento al camino, en especial si está lloviendo”, comenta Sonia Sánchez, una de las caminantes.

Cuando vamos de subida nos amenaza la lluvia y empiezan a caer las primeras gotas. La tierra se hace pantanosa y las rocas se vuelven lisas. A pesar de eso la gente no se detiene y sigue andando con grandes sonrisas, algunos con capuchas de colores o apoyándose en bastones de montañismo.

A medida que se avanza, la ciudad se va ocultando tras los primeros árboles, hasta que se llega a un nuevo punto de mirador y entonces el monstruo urbano se abre completamente ante nuestros ojos. El ruido de la ciudad se aplaca paulatinamente, y va creciendo otro sonido: el de la naturaleza. Enormes eucaliptos cuyas ramas se golpean entre sí. Pájaros que cantan, invisibles entre el follaje.

“Durante el recorrido fue muy emocionante ver diferentes puntos de la panorámica de Bogotá. Hubo zonas muy empinadas y de mucha roca, pero se superaron. Vale la pena recorrer este sendero temprano para hacerlo en toda su extensión. Es muy bueno sentir que uno aún puede respirar a 3.200 metros de altura”, asegura Nicolás Herrán, otro de los senderistas.

A buen paso, se puede llegar hasta la cima de la montaña en una hora y media. Nuestro equipo va despacio, pues tomamos fotos y conversamos con la gente. Llegamos a la cima en dos horas y veinte minutos. Allí están las rocas sagradas, que se conocen de esa manera porque eran el sitio donde los antiguos indígenas hacían sus rituales.

La vista desde este punto es la más bella, alta y completa de la zona central de los cerros orientales. Se ve una inmensa área de la ciudad extendida en la sabana, con el marco de las montañas alrededor.

Desde allí se puede avanzar todavía más, hasta un refugio, pero la lluvia se intensifica y decidimos regresar. La bajada es tranquila y llegamos al punto de partida en menos de una hora, con el corazón latiendo muy fuerte y la alegría de haber podido subir una montaña.

“Los cerros orientales son una reconciliación con la ciudad, nos permiten salir de la contaminación y entender que tenemos una opción verde muy cercana, que regula el aire. Estos senderos nos permiten ver otra perspectiva de Bogotá”, explica Nicolás.

Dónde: Umbral Cultural Horizontes (Transversal 2A – Este con Calle 78).

Cuándo: el sendero está habilitado todos los días de la semana; los sábados, domingos y festivos cuenta con acompañamiento de la Policía de 6:00 a.m. a 12 m.

Eventos: la Fundación realiza jornadas de voluntariado que se programan de manera irregular y se divulgan a través de los medios sociales. Otra de sus jornadas es Fruta al cerro, que conjuga senderismo con charlas y actividades artísticas. Ésta tiene lugar todos los viernes de 7:00 a.m. a 9:00 a.m.

Info.: cerrosdebogota.org 

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