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Octavio Escobar, la novela y otros partos

Ejerció medicina y literatura hasta que ganó el Premio Nacional de Cuento en el 98 con De música ligera.

Ejerció medicina y literatura hasta que ganó el Premio Nacional de Cuento en el 98 con De música ligera.

Ejerció medicina y literatura hasta que ganó el Premio Nacional de Cuento en el 98 con De música ligera. El eclipse entre su talento literario y la Ley 100 lo llevaron a la rareza de vislumbrar mejores posibilidades laborales como escritor que como médico. El arriesgado visionario es hoy Premio Nacional de Novela.

Por Lucero Rodríguez G.

Como estudiante participó en ciertos procedimientos quirúrgicos, pero “sería exagerado decir que realicé una cirugía –comenta—, aunque el título en Colombia dice ‘médico cirujano’. Me gustó haber estado una vez en una cesárea por todo lo que implica un nacimiento”. Entre De música ligera y Después y antes de Dios, hay casi 20 años de trabajo, reconocimientos y muchos otros partos.

DC: ¿Cómo recibió el Premio de Novela que le ganó a otros consagrados como Santiago Gamboa, Héctor Abad y Juan Gabriel Vásquez?
Con enorme alegría, sobre todo porque lo gano en un momento en que la narrativa colombiana está en un buen nivel y los nombres que mencionas lo atestiguan. Ha significado que una novela de escritor de provincia, que había sido premiada en España, pero que en Colombia había tenido una circulación restringida, tenga una segunda vida y sea leída.

Saide, Octavio Escobar

DC: ¿Qué de la novela colombiana ha muerto en los últimos años y qué no debería morir?
Lo más importante en las últimas décadas es que ganamos diversidad. Antes la figura de García Márquez era dominante y en cierta medida hacía que unos escribieran imitándolo y otros, alejándose completamente. Desde hace unos años, muchos escritores, no es que hayan olvidado a nuestro Nobel, sino que escriben con más libertad. La literatura se ha vuelto tan diversa que me parece difícil hablar de tendencias. Hay individualidades y eso es lo más rico en la literatura, que cada cual aporte su personalidad y narrativa.

DC: ¿Cuál ha sido el aporte en cuanto a temas?
Creo que el éxito de Rosario Tijeras permitió que la literatura se abriera más a la realidad nacional inmediata. Hay territorios que no se frecuentaban como todas las formas de violencia hasta que aparecen en las estanterías y en el debate de lo que es el país y lo que puede ser en el futuro.

DC: ¿No se habrá convertido en tópico recurrente?
Por supuesto que se han publicado muchos libros, seguramente algunos no de tan buena calidad, pero de todos modos, prefiero que la literatura colombiana sea parte de nuestro día a día a que esté completamente separada del país que estamos viviendo. Y no pienso que sean tantos libros. Lo que se ha publicado en Estados Unidos sobre la mafia italoamericana frente a lo que se ha escrito en Colombia sobre nuestras violencias es realmente poco.

Octavio Escobar

DC: ¿Dicen algunas reseñas que la TV de los 70 y Andrés Caicedo lo han influido? ¿Cómo?
A mí me han relacionado con Andrés Caicedo por De música ligera, que tiene algunas técnicas narrativas que se parecen y la música como centro. Pero en realidad me han influido más otros escritores, el lenguaje del cine y la televisión que AC, quien también tenía una gran influencia del cine. En ese orden de ideas nos parecemos, pero no creo que sea algo así como un discípulo de AC como a veces se afirma.

DC: ¿Una historia complicadísima de componer, así como de meticulosidad quirúrgica?
Mi novela más reciente, El mapa de Sara, a pesar de que es breve -entre comillas-, dirigida al público juvenil, o precisamente por eso, fue difícil construirla, requería mucho tacto y precisión.  

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