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La nueva Carrera Séptima

El sector público y el privado continúan con la intención de embellecer este corredor urbano que es reconocido por su historia, diversidad y economía.

El sector público y el privado continúan con la intención de embellecer este corredor urbano que es reconocido por su historia, diversidad y economía.

Este año se ha trabajado incansablemente en la Carrera Séptima. El sector público y el privado continúan con la intención de embellecer este corredor urbano que, a través de siglos, es reconocido por su historia, su diversidad y su economía.

Por Esteban Hincapié Barrera.

Carrera séptima peatonal. Foto: Thomas Gallego @ithomasgc

La Carrera Séptima y su historia se remontan a la época precolombina. Se instala sobre un antiguo camino indígena que inició desde la Plaza de las Yerbas –hoy en día Plaza Santander–, hasta el poblado muisca de Usaquén. Luego hasta Zipaquirá y Tunja. Es decir que desde sus inicios surgió como una vía principal.

En el siglo XVI, con la fundación de Bogotá como capital del Nuevo Reino de Granada y la instalación de una corte presidida por el Virrey, se le bautizó Calle Real y fue el pasaje principal de aristócratas criollos.

Carrera séptima peatonal. Foto: Thomas Gallego @ithomasgc

Hoy en día después de trasformaciones, accidentes, terremotos, incendios y sospechosas transacciones de la finca raíz, la Carrera Séptima a la altura de la Plaza de Bolívar conserva valiosos vestigios de esta historia.

La planeación de la nueva Séptima, según el Instituto de Desarrollo Urbano va desde la Carrera Séptima –antigua 6– hasta la Calle 10, y desde la Avenida Jiménez hasta la Calle 24. Esta obra tuvo una inversión de más de 37 mil millones de pesos, benefició a dos localidades y miles de metros cuadrados a la redonda. Ahora, desde la Calle 7 con Carrera Séptima se puede admirar el convento de Santo Domingo, la imponente Casa de Nariño (donde reside el presidente de la República) y predio al que le sucede el Capitolio Nacional, frente a uno de los costados de la Plaza Central. Hacia el occidente el Palacio de Liévano, al norte el Palacio de Justicia y al oriente la Catedral Primada.

Carrera séptima peatonal. Foto: Thomas Gallego @ithomasgc

Las losas que cubren el antiguo tranvía que se inauguró en 1884, están recién ubicadas. Le han dado un brillo a este inicio de la ciudad y permiten que estatuas humanas recreen el tránsito junto a vendedores ambulantes –ahora, muy bien organizados gracias a la dotación de 100 triciclos entregados por el Instituto para la Economía Social–.

Durante todo el camino, oficinistas, turistas, ciclistas y comerciantes ven una selva de cemento que bajo el brillante sol o el nublado cielo dotan de belleza cada una de las diversas estructuras. Por las fachadas de cada uno de los edificios que miran de lado a lado la Carrera Séptima pasan siglos de historia.

Carrera séptima peatonal. Foto: Thomas Gallego @ithomasgc

A la altura del eje ambiental, en la Avenida Jiménez pasa el río San Francisco –río Vicachá, en su nombre indígena–, en esa esquina se erige un homenaje de placas y flores al caudillo del pueblo, Jorge Eliecer Gaitán; un McDonald’s; la iglesia de herencia barroca de San Francisco; el edificio de El Tiempo; la estación de Transmilenio; el inicio del Parque Santander, donde residió Jiménez de Quesada; estructuras que invitan a quedarse por varios minutos contemplando el contraste de arquitecturas, observando las maromas de los skaters, los artistas callejeros o los ingeniosos humoristas que representan la diversidad de esta calle.

A lo largo de este septimazo, se divisa el rascacielos Bacatá y el edificio de Avianca, que padecería un incendio en el año de 1973.

Carrera séptima peatonal. Foto: Thomas Gallego @ithomasgc

Se avanza y encontramos cantantes, ajedrecistas y espectadores de la diversidad arquitectónica, cultural y humana. Almorzaderos, almacenes, el emblemático teatro municipal y estructuras que parecen resistirse al cambio hacen de la Séptima un bulevar particular; único.

El edificio Colpatria, a la altura de la 26, nos anuncia otra séptima, otra historia. La iglesia de San Diego parece darle fin al camino, pero definitivamente se entiende que inicia otra etapa. Otra Bogotá dentro de Bogotá. Se unen la Carrera 10 y la Séptima. Esta última cobra más velocidad, el panorama parece cambiar, pero es que la historia de la Séptima (y de esta nueva Séptima) se continúa construyendo. Toda una historia para vivirla en persona.

Carrera séptima peatonal. Foto: Thomas Gallego @ithomasgc

Dónde: Séptima peatonal (Carrera 7 hasta la Calle 10 y desde la Avenida Jiménez hasta la Calle 24)

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